En el Día Internacional de la Mujer se invita a reflexionar sobre las distintas formas de presión social que enfrentan las mujeres.
La delgadez extrema volvió a ganar visibilidad en redes sociales y, con ella, regresó una presión conocida sobre el cuerpo de las mujeres.
Entre videos que exaltan rutinas restrictivas, imágenes de figuras públicas con cuerpos muy delgados y discursos que mezclan estética con bienestar, especialistas advierten que la conversación digital está reactivando un ideal corporal extremo, especialmente entre adolescentes y mujeres jóvenes.
En los últimos meses, la discusión se intensificó en plataformas como TikTok. Además, comentarios sobre la apariencia de celebridades como Demi Moore y Ariana Grande volvieron a colocar el tema en el debate público.
En paralelo, durante 2025 circuló el hashtag SkinnyTok, utilizado para difundir contenido que exaltaba la delgadez extrema y presentaba hábitos restrictivos como sinónimo de disciplina, autocuidado o salud.
Sin embargo, detrás de esa estética que muchas veces se presenta como bienestar o vida sana, expertas en sociología, trabajo social, psicología y nutrición advierten que existen riesgos reales.
Para ellas, el fenómeno no es solo una moda pasajera.
Más bien, responde a una presión estética amplificada por algoritmos, reforzada por la cultura digital y dirigida con especial fuerza hacia los cuerpos femeninos.
Además, la discusión cobra un peso especial en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha que invita a reflexionar sobre las distintas formas de presión social que enfrentan las mujeres.
Un ideal corporal que reaparece con nuevas formas
Aunque los estándares de belleza cambian con el tiempo, no desaparecen por completo.
Más bien, se transforman, regresan y se adaptan a nuevas plataformas.
La socióloga Larissa Tristán, quien coordinó una investigación sobre la representación del cuerpo femenino en redes sociales entre 2018 y 2020, explica que el cuerpo de las mujeres ha estado históricamente sujeto a distintas formas de control social.
“El cuerpo femenino siempre ha estado sujeto a algún tipo de control sobre cómo las mujeres deben presentarse y relacionarse con su cuerpo”, explicó.
Según la investigadora, aunque las redes sociales parecen ofrecer mayor libertad para decidir cómo mostrarse, en la práctica siguen predominando patrones estéticos muy normativos.
“Las redes sociales ofrecen cierto margen de control sobre cómo las mujeres se representan, pero siguen predominando patrones estéticos bastante normativos”, indicó.
Además, la socióloga advierte que la delgadez extrema no aparece de forma aislada.
“La delgadez extrema tiende a reaparecer cíclicamente porque ciertos modelos corporales se reactivan según las tendencias culturales de cada época”, señaló.
La trabajadora social Jennifer Mata, coordinadora de la Unidad de Fiscalía del Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica (Coltras), coincide en que estos ideales no son neutrales.
“Los ideales de belleza no son neutrales; se construyen dentro de estructuras sociales donde el patriarcado ha regulado históricamente los cuerpos de las mujeres”, afirmó.
Por eso, las especialistas sostienen que el fenómeno no puede entenderse solo como una preferencia estética individual.
Más bien, responde a una red de mensajes sociales, económicos y culturales que continúan premiando ciertos cuerpos mientras castigan otros.

(Imagen de Freepik)
Algoritmos y comparación constante
Las expertas coinciden en que las redes sociales no solo reflejan estos ideales, sino que también los amplifican.
La lógica de visibilidad, interacción y repetición hace que ciertos tipos de cuerpo aparezcan una y otra vez en las pantallas.
Con el tiempo, esa exposición constante puede hacer que estos cuerpos parezcan más comunes o deseables de lo que realmente son.
“Cuando ciertos cuerpos generan más interacción, los algoritmos amplifican esas imágenes y aumentan su visibilidad”, explicó Tristán.
No obstante, la socióloga aclara que la tecnología no actúa de forma aislada.
“Los algoritmos no crean los ideales de belleza, sino que reflejan un contexto cultural en el que los mandatos sobre el cuerpo femenino siguen funcionando”, añadió.
En la misma línea, Mata señala que las plataformas digitales participan activamente en la construcción de estos estándares.
Las imágenes que generan más interacción, explica, suelen responder a modelos corporales dominantes.
Además, la exposición constante a esos contenidos intensifica la comparación social.
“Las plataformas digitales facilitan una exposición constante de los cuerpos y amplifican la comparación social de manera permanente”, advirtió.
Impacto en salud mental y percepción corporal
La psicóloga Sofía Carmona, especialista de la Universidad de Ciencias Médicas (Ucimed), explica que esa comparación constante puede tener efectos directos en la salud mental.
“Los estándares de belleza extrema afectan mucho la salud mental, porque las mujeres jóvenes están en una etapa donde están desarrollando su identidad y su autoestima”, señaló.
La psicóloga recuerda que buena parte del contenido que circula en redes no refleja la realidad.
“Muchas veces lo que vemos en redes sociales no refleja la realidad, sino imágenes idealizadas con filtros o retoques que crean una expectativa corporal poco realista”, indicó.
Por eso, la exposición repetida a estos contenidos puede alterar la percepción del propio cuerpo.
“Los seres humanos tendemos a compararnos, y cuando vemos constantemente cuerpos extremadamente delgados podemos desarrollar una imagen corporal errónea”, explicó.
OBSERVE MÁS: Intentos de suicidio se disparan entre adolescentes de 10 a 19 años en Costa Rica
Adolescencia, autoestima y presión social
Las especialistas coinciden en que esta presión no afecta por igual a toda la población. Las adolescentes figuran entre los grupos más vulnerables.
Esto se debe a que atraviesan una etapa clave en la construcción de identidad, autoestima y pertenencia social.
“Entre los 10 y los 19 años se está construyendo la personalidad y la autoestima, por lo que las jóvenes son especialmente vulnerables a estos estándares”, explicó Carmona.
Entre los efectos más frecuentes se encuentran ansiedad, inseguridad corporal y baja autoestima.
Además, la psicóloga advierte sobre la posibilidad de desarrollar dismorfia corporal.
“La dismorfia corporal puede hacer que una persona se perciba con sobrepeso incluso cuando su cuerpo ya es delgado”, indicó.
Carmona también señala que el problema puede agravarse con el llamado bullying estético, es decir, las burlas o críticas relacionadas con la apariencia física.
“Cuando una persona no encaja en esos estándares de belleza puede convertirse en blanco de críticas o burlas sobre su cuerpo, lo que deteriora su autoestima”, afirmó.

(Foto archivo/Observador).
Cuando la estética se disfraza de salud
Uno de los aspectos más delicados del fenómeno es que muchas de estas tendencias no se presentan como una búsqueda estética.
Más bien, se promueven como hábitos saludables o disciplinados.
En ese punto, advierten las especialistas, la línea entre bienestar y apariencia puede volverse peligrosa.
“Cuando los discursos sobre salud se mezclan con ideales estéticos, la línea entre bienestar y apariencia se vuelve difusa”, alertó Tristán.
La nutricionista Catalina Ávila, de MediSmart, advierte que muchas personas intentan copiar esos cuerpos recurriendo a dietas extremas sin acompañamiento profesional.
“Las dietas extremas pueden provocar pérdida de masa muscular, incluso del músculo cardíaco, lo que aumenta el riesgo de arritmias y fallas cardíacas”, explicó.
Entre las prácticas más frecuentes que observan los especialistas se encuentran:
- Eliminación total de grupos de alimentos
- Ayunos prolongados
- Sustitución de comidas por líquidos
- Uso de laxantes o diuréticos
- Ejercicio compulsivo
Estas conductas pueden alterar electrolitos esenciales como sodio, potasio y magnesio, lo que aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Ávila advierte que las consecuencias pueden ir mucho más allá de una simple pérdida de peso.
“Las consecuencias de una alimentación restrictiva pueden ir desde alteraciones digestivas y hormonales hasta problemas cardíacos graves e incluso riesgo de muerte”, indicó.
Por su parte, Karen Ibarra, nutricionista de la Ucimed, subrayó que la presión por alcanzar cuerpos extremadamente delgados eleva el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria.
“Cuando se busca alcanzar ideales de delgadez extrema aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria”, explicó.

(Imagen de Freepik)
Un problema de salud pública
El impacto emocional en adolescentes también se refleja en indicadores de salud pública.
Clare Mata, de la Unidad de Investigación de Coltras, citó datos del informe 2025 de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud.
Según ese reporte, las tasas más altas de intentos de suicidio en el país se registran en mujeres adolescentes.
- En niñas de 10 a 14 años, la tasa alcanza 303 intentos por cada 100.000 habitantes.
- Mientras tanto, en adolescentes de 15 a 19 años asciende a 317,6 por cada 100.000.
“Estas tasas son entre dos y cuatro veces superiores a las que se observan en hombres”, explicó.
Aunque estos datos no se atribuyen exclusivamente a la presión estética, Mata advierte que sí existe una relación con las exigencias externas que enfrentan muchas adolescentes.
“Las adolescentes enfrentan presiones externas relacionadas con el rendimiento, la perfección y la apariencia física”, señaló.
Desde esa perspectiva, añade, los estándares restrictivos también pueden analizarse como una forma de violencia simbólica.
“Los estándares de belleza restrictivos también pueden entenderse como una forma de violencia”, afirmó.
Más allá del cuerpo perfecto
Frente a este panorama, las especialistas coinciden en que la respuesta no pasa por censurar cuerpos ni por sustituir un ideal por otro.
Más bien, proponen fortalecer una relación más crítica con la imagen corporal.
En el ámbito familiar, recomiendan abrir espacios de conversación sobre el contenido que consumen niñas y adolescentes en redes sociales.
También sugieren cuestionar la aparente normalidad de muchas imágenes virales.
“Es importante reforzar la autoestima en valores, habilidades y cualidades personales, no solamente en la apariencia física”, planteó Carmona.
Además, insiste en que es fundamental ayudar a los jóvenes a distinguir entre lo real y lo construido en redes sociales.
Por su parte, desde el trabajo social subrayan la importancia de entornos de apoyo.
“El entorno familiar puede convertirse en un espacio de contención y de fortalecimiento de la autoestima frente a estas presiones sociales”, indicaron.
Finalmente, las especialistas coinciden en una idea central.
El cuerpo no debería tratarse como una meta moral ni como una prueba de disciplina o valor personal.
“No somos solo un cuerpo; somos personas integrales con mente, emociones y valores”, recordó Carmona.
En tiempos en que la delgadez extrema vuelve a circular como tendencia en redes sociales, ese recordatorio adquiere una relevancia cada vez mayor.